Dispara

La ducha dispara. El agua que corre, recorre mi cuerpo deprisa, la brisa caliente me instala en silencio un estado en la mente, de paz: de plantas que brotan, tu cara, te miro en silencio, el tiempo se estanca, el reverso de un libro sincero describe su alma que alumbra una historia hermosa, nerviosa, ansiosa por navegar por tu ombligo, suspiro, lo pienso, regreso al nido, de un mundo indefenso, ideado para codiciar. Dispara, la bala de agua, dispara.

Mis ojos cerrados, deseos ateos, un milagro beato es tu cuerpo sagrado en mi mente se mueve, sirviente, devoto, ferviente, galán. No miente la gente que cree que es absurdo, mi mundo prendado a tus tumbos vehementes, impulsos adictos, gamberros, severos, que viajan cegados a tu continente, amueblado de hierro y acero, olvidando mi verde, que mana del vientre de Mari la tierra viviente, mi gente saluda, el agua que aflora, resbala en mi cara ruidosa, osada, plasmada de tacto, de impacto, condena el verano a un triste bocado de sol. Dispara la ducha, despierto reciente del cuento de un semilla que clama a la vida por un poco de casualidad.

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Make me forget

Quizás seas tú quien me salve de esta indecisión. De la bifurcación de un amor, de margaritas opuestas y alcohol. Quizás seas tú mi veintiuno en el Black Jack, quizás seas tú, mi manera de acertar. Dime que eres tú quien va a dispersar la revolución en mi cabeza. La exigencia de una elección, de una dirección, de un lado de la cama, de un menú para dos. Siento hacerte competir con él, siento todavía más que no seas consicente de que tienes un rival. Siento enfrentaros a un duelo ausente, sin hablar. Creo que debería reñir a ese espejo egoista que me mira atentamente como si no tuviera nada que solucionar, como si la respuesta estuviera entre mis rizos sin arreglar. Dime que me vas a enamorar, tanto que de él me pueda olvidar. No puedo esperar más, encaprichame con tu sonrisa temprana, con tus ojeras de estudiar, con tus manías, tu feo bostezar, tus manos en mi espalda, tus dedos, tu ingenio, tu alma bolchevique, tus lágrimas de cocodrilo, tu mirada perdida, tu nostalgia europea y tu realismo mágico, tu seguridad americana, tu risa falsa, tu gen antisocial y tu crónica intención de mejorar. Enamorame, y hazme olvidar.

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Sueño Americano

Encontré un motivo para esta aventura,

cerré mi puño,

lo lancé al aire

y juré que vencería.

Parodia de una utopía infantil,

pensar que lo lograría.

 

Osadas intenciones de decirte que te quiero

Respondes desde lejos que la distancia no es más que un vuelo

Quiero esconderme en tus brazos

y quieres enredarte en mi pelo.

Quien sino vencerá las horas que cambian el color del cielo.

 

Tú, tus rayas y tus estrellas,

tú y tus escépticas ideas.

Fantasía en un picardías de seda,

pienso regalarte un viaje que no te esperas.

 

Esquizofrénicas manías,

pasiones nocturnas

y miedos por el día.

Fuego entre mis piernas

y agua de mis pupilas

 

Ven a mi lado, te juro que te voy a cuidar.

Duerme esta noche conmigo

y te prometo que por la mañana para siempre te querrás quedar.

 

Tu, yo y las cosas de la vida.

Café con hielos para desayunar,

en un cálido paraíso que es tu despertar.

 

 

 

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Aita

Aquí estoy otra vez para hacerte ver, que la juventud no se va, la juventud se contagia. Esa utopía adolescente, el romanticismo trágico, esos blancos helados y negros calientes, la velocidad de tus piernas y el bailar de tus ideas; han dado paso a una sabiduría imponente, un amor sincero, escalas de colores, piernas con raices e ideas fieles.

Aquí estoy para hacerte ver, que yo sigo tu rastro otoñal, que soy la flor que dará los frutos que tú me diste, que soy tus errores y soy tus posibilidades, soy la frustración de la historia que se repite y la belleza de mis primeras veces.

Aquí estoy para hacerte ver, que el tiempo que pasó, es el tiempo por llegar, que nos transformamos, que nos miramos, que nos contagiamos, que nos parecemos. Que eres el horizonte que Galeano me dijo que perseguiría, que eres la utopía que dudé que alcanzaría, que eres los zapatos que me quedaban grandes y las ideas que no me entraban, eres el porvenir y eres la historia, eres una parábola antes de dormir, y leche con miel, eres el bálsamo para la sal que corroe mi cara, eres mis 27 kilómetros en bici y la lección aprendida. Eres el reflejo de lo posible y la aceptación del no de la vida.

Aquí estoy para hacerte ver, que soy tus rizos y tu testarudez, que soy tu futuro y reflejo de tu historia, que soy tu joya y el joyero de tus secretos. Soy tu reflejo en una ventana opaca, con sus dispares colores y sus semejantes formas, soy la primera entrega de un regalo de tres.

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Te quería para siempre

Cuando quieres, quieres para siempre. Se podría decir que el amor es algo infinito, divino, celestial o de chocolate, algo sobrehumano. El problema es que quienes lo practican, por decirlo de alguna manera, somos humanos, seres defectuosos, mortales. Lo que irremediablemente lleva a que aunque amemos, queramos, adoremos, admiremos con divinidad, acabamos jodiéndola con toda nuestra humanidad. Era de esperar.

Pero hay otras veces que aunque no la jodamos, las circunstancias no nos permiten llevar ese sentimiento divino que es el amor, a buen puerto. Que si ella quiere hijos y él todavía no, que si ella quiere viajar y él prosperar en su trabajo, que si él nació en un continente y ella en otro, que si su mamá se mete, que si bla bla bla. Una serie de catastróficas desdichas que acaban por hacer de esa divinidad, un suplicio, cada uno tienes las suyas y todas apestan.

La cuestión es cómo afrontamos en la pareja esas situaciones. Analizando esa serie de catastróficas desdichas no he hecho más que preguntarme, para que una relación funcione, ¿ambos tienen que estar dispuestos a lo mismo? ¿O cada uno tiene un papel que debe interpretar para sortear las dificultades? ¿Si yo salto tú deberías saltar, o si yo salto tú deberías simplemente haber comprobado el paracaídas de mi mochila?

Soy una persona arriesgada, valiente e incluso a veces temeraria, simplemente cuando sé lo que quiero, lo consigo. Si él no lo hace, ¿es que no me quiere o que simplemente me quiere distinto?

 

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Míranos, lo conseguimos

 

Las relaciones a distancia son un acto de fe, una etapa en la que solo obtendrás los compromisos, las peleas, las inseguridades y el miedo propio de una relación; y tendrás que pasarlo sin tener a cambio  sus abrazos por la mañana, sin mirarle desayunando mientras lee el periódico, sin comentar la rutina, sin el “tú cocinas y yo friego”,sin los martes de cine, domingos en el sofá, comer pizza en la cama, salir a correr, que te mire, que le acaricies, que te bese, que le abraces; nada. Y todo eso, al fin, merecerá la pena cuando os juntéis, y una tarde lluviosa en la que estéis viendo una película tumbados en vuestro sofá  podáis romper el silecio diciendo: Míranos, lo conseguimos.

Pero el premio de un hogar solo será  para los que lo deseen más que nada en el mundo, los que sean capaces de cruzar océanos, tomar caminos inesperados, los que quieran conocer el mundo a través de tus ojos y los que necesiten tu aliento para dormir. Solo para aquellos que además de desear compartir contigo todos los cafés de su vida, se atrevan a sacrificarse por ello. ¿Pero hasta donde debemos estar dispuestos a sacrificar? 0 ¿Hasta dónde podemos esperar que se sacrifique la otra persona?

Por A o por B, por  otros amores, por otras pasiones, por miedo o por que sí, muchas veces no funciona. En ese tiempo en el que solo puedes compartir café con otras personas o tomarlo solo por la distancia, te acabas acostumbrando y olvidando lo bien que sabía el café sentada desde su regazo, y él se acostumbra a tomarlo sin necesidad de acariciar tu piel mientras tanto. Y entonces se te olvida por qué estabas luchando tanto, para qué estabas sufriendo tanto y simplemente todo pierde sentido.

Durante esa batalla yo he perdido lo que más debía de haber protegido, a mí misma, he luchado tanto para que este nosotros pudiera tener su lugar en el mundo que me olvidé del lugar en el mundo que yo quería tener. Perdí mi camino, olvidé mis sueños, regalé mi felicidad en la batalla; e injustamente esperaba que él hiciera igual, y ahora, como en toda postguerra no hay ningún vencedor, yo estoy con mi bandera hecha un harapo y mis ideales confusos, aunque él, probablemente, también. Y no tengo ni idea si todo hubiera merecido la pena por un: míranos, lo consguimos.

 

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Histoire d’un coeur abimé

Hay un millón de historias de amor esperando a tener su momento, esperando a encontrar su lugar, o simplemente esperando a que se atrevan a representarlas. Las historias de amor son una sucesión de hechos, que tienen lugar por un conjunto de acciones tomadas por el corazón, abandonando la razón, abandonando el guión que habíamos creado para nuestra vida.

Yo soy una enamorada del amor, de esas historias que te tensan la piel y te deshacen las entrañas. Soy afortunada, puedo decir que yo encontré la mía, en el momento incorrecto, en el lugar menos esperado y con la temeraria manía de arriesgarlo todo por ella, pero la encontré. Encontré una historia que me mostró el verdadero significado de la palabra hogar. Puede parecer que eso es algo que aprendes en la infancia pero a pesar de que sí, su significado lo aprendí en preescolar, su sentido lo aprendí con él. El calor de una cama compartida y el frescor de su lado vacío cuando se levanta; el brillo de ver mi imagen reflejada en su mirada y la transparencia con la que le mostraba mi alma; el sentimiento de ver partir el pudor y ver llegar la tentación; es sentir que yo empieza por ti y queeres parte de mi.

Pero es más que un que un sentido, es una revelación, es una constante exposición de los defectos propios mezclado con la voluntad de querer mejorarlos; es querer cuidar mi vocabulario porque sé que no te gusta que diga tacos; es preferir estar en paz a tener la razón; es compartir el reinado, es negociar, soltar, valorar, es amar; amar tus brazos, tu pelo, tu felicidad, tu curiosidad, tus pequeños pecados, tus miedos, tus confesiones, tu ego y tu amor como si fueran los míos propios.

Es todavía más que una revelación, es una decisión. El amor no es solo tomar helado en el parque, ni comprarse ropa interior descarada, no es solo mirarnos hasta llorar de la risa, ni desear ser el aire que respiras. El amor no es necesitarte a mi lado, ni necesitar que me quieras si quiera. El amor es decidir quererte yo a ti, con todo mi alma y mi razón, con mi corazón y mis manos, y queriéndote tanto como lo hago, te ofrezco mi vida, de doy la opción de tomarla o no, te lo doy todo y te libero de mi, te beso, te doy alas y te dejo partir.

Queriéndote te ofrezco que reinemos el reino de nuestra vida juntos, te ofrezco mis mañanas ausentes y mis pocas habilidades en la cocina, te ofrezco amarte como si cada minuto fuera el primero, te ofrezco buscar en mi interior la parte más dulce y compartirla contigo, te ofrezco mi compañía, te ofrezco mis manías, te ofrezco lo que entiendo y mis dudas y te regalo todo mi tiempo. Pero si la marejada que es mi vida no te fuese suficiente, te ruego, no la aceptes por que no soportaré no verte feliz a mi lado, así que acepta las alas úsalas y conquista tu felicidad donde quiera que esté.

Cuando amas, si te arriesgas, ganas. Pero esto solo funciona cuando amas sobre todas las cosas, cuando amas tanto que te da la risa, que no duele, que te ruboriza, que te enciende para bien y para mal, que te calma, que te acoge, que te comprende y que te hace ser la mejor versión de ti mismo; en ese caso, y solo en ese, las estrellas se alinearán, porque pase lo que pase, al final del día siempre tendrás a tu persona al lado contando la alineación de tus lunares en la espalda y eso te hará feliz porque es lo que habrás elegido. Pero si ese sentimiento no te es suficiente, es que no se trataba de tu historia de amor, bien porque ya tienes otra alguien o algo que te llene el alma o porque ya lo encontrarás más adelante. En ese caso deberás tener la sabiduría y valor suficiente para saberlo, aceptarlo, y dejarlo ir.

El amor es agridulce, paradójico, te hace vulnerable cuando lo sientes y es devastador cuando se va, es la fe que te empuja a saltar de la cornisa sin saber donde caerás, es una rosa con sus espinas, es el medio que se cuela entre una amenaza al comienzo y un dolor final, es el tesoro enterrado que hay quienes lo buscan toda la vida y quienes se tropiezan con él sin verlo, es la paz, la fuerza, la alegría. Pero sin amor, no hay nada, porque el amor es vida.

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