Antología I-X

I

Un abrazo de color azul y con sabor a viento.

De sus ojos mares de felicidad, y de los míos felicidad a mares.

II

Buscar mi vida en tus ojos, ¿noble búsqueda o hidalgo miedo?

III

Aprendí una vez algo y de pronto vi que no supe más.

IV

Me dedico a la honesta profesión de vivir,

mientras encuentro un trabajo que me pueda permitir.

V

Qué fácil proceder desinformado en un mundo de laureado desconocer.

VI

Dime que vas a liderar la revolución de mi cabeza, que yo ya estoy cansada de fracasar.

VII

Maldigo el impasible espejo que siempre espera a que yo de el primer paso.

VIII

Estoy enferma, padezco la crónica intención de restaurar.

VIII

A mi padre: aquí estoy para mostrarte que la juventud nunca se fue, me la contagiaste.

IX

Te amé para siempre, ahora le amo como si nunca antes te amé.

X

Nos amamos con la divinidad que perdimos al joderla.

 

Anuncios
Estándar

Anatomía de la locura

Aunque dicen que los años son sabios,

con cada minuto que pasé a tu lado

perdí mi esquivo saber.

 

Ahora, que ya te vas

consigo reunir algunas ideas,

solo para concluir, que ya no me encuentro si no estás.

Estándar

Tiempo

La vida me sonríe desde dentro. Yo sonrío. Esas sonrisas han continuado escribiendo mi historia donde tú la dejaste. Creí que contigo la inspiración se había ido. Creía que contigo mi vida se había ido. Creí que se había escapado de mi, para seguirte adonde quiera que tú decidieras ir. Cuando te marchaste, y yo me quedé.

Ahora, mucho después, con la serena sonrisa de que mira atrás, te pienso. Pienso en todos los días que no hemos vivido juntos y que ya nunca viviremos. Pienso en los sueños que no te veré cumplir, aquellos por los que decidiste partir.

Pienso en la vida que no te veré vivir, dónde y con quién la compartes, ni siquiera sé qué te hace sonreír ahora. Nunca conoceré a tus hijos, ni elegiré sus nombres. Nunca más me besaras, nunca más te veré desayunar.

¿Piensas tú en mi ausencia? En todo lo que ya no somos y el vacío que dejo lo que un día fuimos? ¿Piensas acaso en quién soy ahora, quién he llegado a ser? ¿Y que ya nunca me conocerás? Nunca sabrás porqué él me quiere mejor que tú, ni que yo lo quiero mucho más de lo que te quise a ti. Ni siquiera sé lo recuerdas.

Yo no te olvido. Pero ya no te anhelo, ni tampoco te extraño. Solo pienso, que después de tanto compartir, y tan poco recibir. Ya perdí el derecho de verte morir.

Estándar

Quiérete

Quiérete como si fuera lo natural

Quiérete como si puntuara

Quiérete como si no te costara

Quiérete como si fueras celestial

Quiérete como si de tu familia se tratara

Quiérete como si fueras suficiente

Quiérete y créete con derecho de ser

Quiérete como si lo merecieras

Quiérete como si eso fuera el comienzo

Quiérete como si te aceptaras

Quiérete como tú solo sabes querer

Estándar

El error de las ideas.

¿Cómo lo hacen? ¿Cómo lo hago yo, que todo lo intento y nada es suficiente?

¿Cuál es mi error? Yo creía que el amor era suficiente. Qué idea. Qué disparate.

Si fuera suficiente el amor, si solo fuera suficiente amarse, ahora lloraría. Lloraría lágrimas de felicidad. La felicidad me habría colmado como un vaso, y las sobras de esa dicha, se escaparían de mis ojos, bañando el recipiente que soporta todo mi amor.

Si fuera suficiente el amor, el paisaje más bonito viviría en mí. Mis noches estarían llenas de sueños que por la mañana recordaría. Mi estómago siempre lleno. Mis pies siempre calientes. Tu sonrisa siempre a la vista. La vida olería a ti. Mi cama estaría hecha de tus abrazos y en mi jardín crecería la flor que me diste cuando todavía yo no era nada para ti, y que te convirtió en mi todo. Si fuera suficiente el amor, llenaría los minutos gritando tu nombre.

¿Es acaso suficiente el amor?

Si fuera suficiente el amor concluiría cada pelea con un beso que todo lo cura. Respiraría antes de hablar, es más, hablaría probablemente menos, y te escucharía mucho más. Si fuera suficiente el amor, te despertaría cada mañana con incontables besos y te esperaría despierta cada noche para besarte hasta que te quedaras dormido. Si fuera suficiente el amor, cambiaría mis impulsos por conciencia y mi nervio por empatía. Tendrías café recién hecho cada día y la cama deshecha cada noche.

¿Pero, es acaso suficiente el amor?

 No. No es suficiente el amor, porque lo he dado todo, y “amor” no refleja todo lo que yo siento por ti. Amor no basta. No basta para describir que por ti siento que crezco, por ti siento que mejoro, siento la música y siento tu corazón latir, siento miedo a no saber vivir sin ti a mi lado cada segundo, y me siento segura al saber que nunca necesitaré averiguarlo. Por ti siento una fuerza que me hace creer que todo lo puedo, siento que una vida no basta y que una vida a tu lado es todo lo que quiero. Por ti siento que me equivoco demasiadas veces y lo siento en mi orgullo. Lo siento. Por ti siento cómo me hago mayor, y siento que todavía soy una cría. Por ti siento que mi familia crece y que quiero que siga creciendo. Siento que el tiempo vuela y que ya es nuestro segundo San Valentín. Siento que el mundo es tan pequeño como queramos que sea y con tantas oportunidades como creamos merecer. Siento que amor es poco, por ti siento respeto, admiración, devoción, orgullo, pasión, compasión, amistad, confianza, libertad, paz, ganas de vivir, atracción, emoción. Siento que te quiero tanto que me duele, siento tanto que me da la vida. Siento tanto…

 

Estándar

Indecisión

Quizás el secreto no sea cavilar,

sino ejecutar.

Quizás la respuesta no resida en lograr,

sino en transitar.

Quizás la fórmula no sea ambicionar,

sino advertir.

 

Esta revelación se despierta a mi lado

y nunca duerme conmigo,

despista mi cordura y refugia la locura.

 

He perdido las pruebas de mi descubirmiento

y resido en la orfandad de una falsa fe,

una fraudulenta certidumbre que ve

y que exige ver.

 

Quizás sea una noble búsqueda

o un hidalgo miedo.

 

 

Estándar

Epíteto

EPÍTETO

 

La curiosidad es un epíteto errante de mi vida

¿Por qué esto?, alumbra un, ¿por qué lo otro?

Cadena infinita de dudas que elevan mi mentón,

también preguntón.

 

Supe una vez algo y de pronto ya no supe más.

Conocimiento consumido, gastado, acabado.

Solo dio lugar a más inconsciencia de la que sabía,

y sabía que no se agotaría.

 

Curiosa gata de prudencia desnutrida,

retando al asesino que es el saber.

¡Qué fácil proceder desinformada

en un mundo de fácil desconocer!

Y, ¡qué difícil pasar distraída en el paseo del aprender!

Estándar